Resignificando el hogar en 2021

Quizás esta no sea una opinión popular, pero considero que finalmente, desde inicios del 2020, hemos tenido la oportunidad de crear una relación más íntima con nuestro hogares. Creerás que esto no es nada nuevo, pero el hecho de estar tanto tiempo en nuestros hogares nos ha permitido observar con detenimiento lo que queremos y no queremos tener cerca de nosotros.

 

El hogar dejó de ser un espacio de tránsito en el que llegamos a dormir únicamente, después de un largo y cansado día de trabajo. El hogar es ahora un espacio nuevo en el que tenemos mucho por descubrir y modificar. Nunca en mis cortos años de vida había visto al hogar como un espacio íntimo para desarrollar la creatividad y crear memorias. 

 

Ya hemos visto en Tik Tok que muchos influencers comparten lo que hace de sus hogares un espacio único. Ya sea una sala de estar zen al estilo asiático, una planta exótica o un cine en casa, nuestro hogar tiene rincones curiosos y sorprendentes. 

 

Hace unos meses atrás empecé a resignificar mi hogar. Compré nuevas plantas para tener un espacio más oxigenado y que me transmitiera una sensación de amplitud y libertad. Compré velas para tener momentos de mayor conciencia de mi presente y practicar la gratitud. Incluso decidí aumentar los niveles de seguridad y compré una cerradura electrónica

 

Siento que este tiempo en casa me ha enseñado a ser mucho más agradecida con lo que tengo, a estar presente. Aunque no hay que pintarlo todo de rosa. Mentiría si no aceptase que el tiempo en casa también ha sacado mi lado no tan bueno. 

 

Es apradójico que, mientras he crecido a lo largo de estos meses de “encierro”, también siento que el espacio es reducido. Me refiero al espacio emocional. La sensación de algo faltante, algo ausente. Dudo que tenga que ver con que los bares y los restaurantes han estado cerrados por largos períodos de tiempo. 

 

¿Les ha pasado que han cortado relaciones con amistados sin saber por qué? 

 

Muchos hemos dedicado tiempo y amor a decorar y resignificar nuestros hogares, y a la vez, sin buscarlo, sin ser concientes de ello, también nos hemos permitido el tiempo y espacio de limpiar nuestro interior, energéticamente. 

 

No sé ustedes, pero estos meses de “encierro” me han encerrado ha asignar límites claros en cada una de las esferas de mi vida. Así como a poner cerraduras fuertes y seguras en los ámbitos que lo ameritan. 

 

De un tiempo para acá mi círculo de amigos se ha reducido, y nunca me había sentido tan libre. Quizás las relaciones que tenía anteriormente no alimentaban de gran manera mi experiencia de vida. Y esa pienso, es la lección más importante a la hora de resignificar nuestro hogar. Saber qué es lo que quiero que se quede y qué es lo que ya no me es de utilidad, aunque le guarde mucha gratitud y tenga muy cerca de mi corazón las memorias de los momentos vividos.